De todos los escritores que ha dado Estados Unidos, pocos han sido tan controversiales como Charles Bukowski. Alcohólico, obsesionado con conocer chicas sin importar su reputación, Bukowski ha sido amado y odiado por partes iguales.
Nacido en Alemania pero habiendo pasado prácticamente toda su vida en Estados Unidos, Charles Bukowski nos dejó más de 50 libros, además de relatos cortos y escritos dispersos. Todos se caracterizan por un lenguaje “de la calle”, cercano, plagado de “slang” o jerga de los bajofondos, lugares donde más cómodo se sentía. Lo llaman el padre del realismo sucio por mostrar en sus páginas algunas partes incómodas de la realidad.
Algunos de los relatos de Bukowski rondan la pornografía; otros coquetean con la zoofilia; todos tocan de cerca el sexo, las relaciones, la infelicidad y el vacío, y también un toque de humor ácido. Ingredientes todos que culminan en una sensación de cercanía total con el autor y con la filosofía propia de Los Ángeles, ciudad en la que pasó buena parte de su vida y que se deja ver en sus escritos.
La primera novela de Bukowski, Cartero, puede considerarse autobiográfica. Justamente nuestro autor trabajaba como cartero al momento de escribirla, y dejó este trabajo recién a los 49 años, cuando desde la casa editora Black Sparrow Press le ofrecieron un salario fijo de por vida para que se dedicara exclusivamente a escribir.
Su última novela, Pulp, un clásico norteamericano de los que realmente vale la pena leer, la escribió a los 73 años. Poco después murió de leucemia. Corría el año 1994.






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Si nunca habéis oído hablar de la Semana Negra de Gijón, os contaré que es una de las fiestas más importantes de Gijón nacida ya hace 25 años. La Semana Negra es un festival basado en el género literario conocido como novela negra y que con los años ha ido abriendo su abanico incorporando la ciencia ficción, la fantasía y la novela histórica.
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