Los tipos de escritura han ido cambiando a través de los tiempos.
Por ejemplo, a medida que la literatura romana se fue desarrollando, fue cambiando el tipo de letra con que se escribía. Lo primero que se hizo fue copiar el tipo de escritura que se conocía tallada en piedra, como las inscripciones monumentales y conmemorativas.
Gracias a antiguos códices de pergamino del siglo IV d.C. nos enteramos de que los tipos de letras utilizados para escribir los libros de la época romana eran todas mayúsculas y se las conoce como: capital, uncial y semiuncial.
La escritura capital es la más antigua y se conocen dos tipos: la capital cuadrada, tan ancha como alta que se usaba en ediciones de lujo, y la capital rústica.
En el siglo IV se conoció otra forma de letra mayúscula que se considera de origen africano, la uncial. Este tipo de escritura se puede ver en manuscritos hasta el siglo IX. Son letras redondeadas y grandes, tal como lo indica el significado de la palabra uncial: “de una pulgada de alto“.
Otro tipo de escritura utilizada en los escritos cristianos es la llamada semiuncial, que aparece en el siglo VI. Se caracteriza por ser una mezcla de unciales y de formas minúsculas.
Otros tipos de escritura
Durante el siglo VIII comenzó a escasear el papiro lo que causó el encarecimiento del pergamino. Por lo tanto, había que buscar la forma de escribir más texto en menos espacio. Para ello se debía reducir el tamaño de la letra. Allí surge la escritura minúscula basada en la escritura cursiva romana que hasta ese momento se usaba sólo en cartas y documentos.
Cada zona fue implementando la escritura minúscula de diferentes maneras por lo que se conocieron diversos tipos.
Por ejemplo, los ingleses y los irlandeses desarrollaron lo que conocemos como escritura insular: una forma de minúscula basada en la semiuncial. Este tipo de escritura era usada por los monjes irlandeses en los monasterios que fundaron en el continente.
En España, entre los siglos VIII y XII, tuvo mucho auge la escritura visigótica, una fusión entre la nueva cursiva romana y la semiuncial.
Italia también tuvo su tipo de escritura favorita entre los siglos VIII y XIII, la beneventana, en honor al antiguo ducado de Benevento, donde se desarrolló.
Pero a medida que pasaba el tiempo y con el Renacimiento carolingio, la cultura floreció y surgió la necesidad de más libros, lo que lleva a adoptar un tipo de escritura fácil de leer y de tamaño reducido. Esto dió origen a la llamada minúscula carolina, una letra uniforme, regular, redondeada y separada.
Hasta el siglo XII, la minúscula carolina mantuvo sus características y toda Europa occidental tuvo un tipo común de escritura.
Una “transformación” de la escritura carolina, donde comenzaron a prevalecer puntas y ángulos, dió lugar a la llamada gótica. En este cambio también influyó la forma de escribir. Mientras que para la carolina se usaba una pluma de oca de punta recta, para la gótica hacía falta una pluma con un corte oblicuo en la punta, en el lado izquierdo.
Fue en Alemania, donde más éxito tuvo este tipo de escritura, perdurando hasta el siglo XVI.
Se considera que la minúscula carolina es la base del tipo de escritura que usamos en la actualidad.
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