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    Julio Cortázar, por Sara Facio

    Julio Cortázar, por Sara Facio

    Hoy, 12 de febrero, se cumplen 25 años de la muerte de Julio Cortázar, escritor argentino que en 1914 nació, por razones “del turismo y la diplomacia”, en Bruselas, Bélgica; llegó a Buenos AiresArgentina, en 1918, huyendo de la Primera Guerra Mundial, y se radicó en 1951, en una especie de autoexilio producto de sus desavenencias con el peronismo, en París, Francia, donde moriría el 12 de febrero de 1984.

    Durante su vida, Cortázar jamás dejó de disfrutar de sus amigos a través de incontables viajes. Y su itinerario por el mundo continúa incluso después de su muerte gracias a su literatura, compuesta entre otras obras por: Bestiario, Final del juego, Historias de cronopios y de famas, Las armas secretas, Todos los fuegos el fuego, 62/Modelo para armar y Octaedro.

    En estos días de homenaje, los diarios de todo el globo recuerdan al escritor que revolucionó con su Rayuela la narrativa contemporánea. Y como no podía ser de otra manera, lo hacen, además de con sus crónicas, con aquella imagen atemporal de Julio Cortázar, con un cigarrillo en la boca, el ceño fruncido y la mirada clara, que fue la elegida por el propio escritor como su fotografía oficial.

    Esta foto, como tantas otras tomadas con su Leica por Sara Facio, integra el libro Julio Cortázar, publicado por Editorial La Azotea en 2004 y reeditado en 2009, en el marco de la colección Imagen latente, que incluye otros volúmenes, como Jorge Luis Borges en Buenos Aires y Pablo Neruda en Isla Negra.

    Cortázar en 1973

    Cortázar en 1973

    ¿Por qué en el caso de Cortázar el título es tan solo su nombre a secas? Quizá porque en este caso, Facio nos acerca a su entrañable amigo en cuatro encuentros que tuvieron lugar no en una sino en dos  ciudades: París y Buenos Aires.

    El primero, en 1967, nos remite a un Cortázar que aún no había cambiado su fisonomía ni sus ideas político-sociales. Las tomas lo muestran en dos puntos de París: la casa que el escritor y traductor compartía con Aurora Bernández, en la Place du General Beuret, y la sede de la UNESCO, organización que lo había becado y para la que trabajaba como traductor.

    El segundo, nos lleva a un día lluvioso de 1968 por las orillas del Sena y el tercero, a 1972, donde se encontrarían en la casa de una amiga en común que vivía en Montmartre.

    Un año después, a pesar de las advertencias y tras donar los derechos de su última publicación, El libro de Manuel, a los familiares de los presos políticos, Julio viajó a  Buenos Aires, en medio de un clima de efervescencia política. Y se alojó en la casa de su fotógrafa amiga, quien una vez más lo tomó con su Leica.

    Sara Facio, con su Leica

    Sara Facio, con su Leica

    El último encuentro testimoniado en Julio Cortázar nos lleva una vez más a París. En la nueva casa del autor de La vuelta al día en 80 mundos, Sara Facio toma durante una cena íntima fotografías de Cortázar junto con Gabriel García Márquez, otro de los integrantes del llamado boom latinoamericano.

    Si bien Sara Facio volvió a encontrarse con su amigo en París, Panamá, Los Ángeles, Barcelona, Venecia y Buenos Aires, durante la visita final que Cortázar hiciera a la Argentina en 1983, aquella cena de 1974 fue la última ocasión en la que la fotógrafa lo retrató. Según sus propias palabras: “Sentía que tenía su imagen para siempre, y lo que más me conmueve es saber que era su foto preferida”.

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    Posteado por Deborah @ 7:26 pm

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