“No hay nada mejor, por lo menos para Petersburgo, que la Perspectiva Nevsky. Ella allí lo significa todo. ¡Con qué esplendor refulge esta calle, ornato de nuestra capital!… Yo sé que ni el más mísero de sus habitantes cambiaría por todos los bienes del mundo la Perspectiva Nevsky… […] Apenas entra uno en ella percibe olor a paseo. Aunque vaya uno preocupado por algún asunto importante e indispensable, es seguro que al llegar a ella se olvidan todos los asuntos.”
Nicolás Gogol, La Perspectiva Nevsky
En 1709, seis años después de haberse fundado la deslumbrante y fantasmal ciudad rusa de San Petersburgo, se inauguró en el bosque una vía cuyo fin era que uniera los astilleros del Almirantazgo con el camino de Moscú.
La avenida en cuestión recibió, acorde al vocabulario arquitectónico de la Ilustración, la denominación: Gran Vía de Perspectiva. Aunque, poco después, en 1738, adquirió el nombre con el que sería universalmente famosa: Perspectiva Nevsky (Nevsky Prospekt), llamada así por concluir su trayectoria en el precioso Monasterio de Alexander Nevsky, donde descansan escritores y artistas como Dostoievski y Chaikovski.
A lo largo de los trajinados cuatro kilómetros y medio de la Perspectiva Nevsky, se suceden magníficos monumentos arquitectónicos y culturales de San Petersburgo, como el Palacio de los Dux, la Casa de las Artes, el Café de los Literatos, el Palacio Stroganov y el Templo de los Santos Pedro y Pablo.
También sobre esta vía el transeúnte llega a la Plaza Kazanskaja, frente a la cual está la Catedral de Nuestra Señora de Kazan y, a unos pasos, la sorprendente Dom Knigi: sin dudas la mejor librería de San Petersburgo.
Estas veredas, que conservan inalterable su fisonomía, fueron caminadas y descritas, entre otros, por escritores como: Pushkin, considerado el padre de la literatura rusa moderna; Gogol, autor de los Cuentos de San Petersburgo y de la novela La Perspectiva Nevsky; Dostoievski, quien en sus Noches blancas describió como nadie los paseos de un joven soñador por las calles de San Petersburgo durante el solsticio de verano, y Nabokov, cuyo Museo se encuentra en esta mágica ciudad de Rusia.
Una calle, Nevsky, y una ciudad, San Petersburgo, ineludibles si eres un amante de la literatura rusa.








marzo 25th, 2009 at 6:45 pm
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