Gracias al “buen olfato” de científicos especializados se llegó a la conclusión de que se puede determinar el estado de conservación de un libro, documentos antiguos y otros objetos de papel por el olor que despiden.
¿Por qué huelen los libros viejos?
El inconfundible olor a libro viejo es producto de cientos de compuestos orgánicos volátiles (COVs) que emanan del papel los cuales son una mezcla que depende de la composición original del objeto en cuestión, incluyendo el sustrato de papel, la encuadernación y otros elementos.
Oler para no lastimar

La nueva técnica “olfativa” ayudará a bibliotecas y museos a preservar una amplia gama de valiosos objetos hechos de papel, los que, debido a su antigüedad, están degradándose rápidamente.
Esas sustancias volátiles (COVs) que emanan del papel aportan datos sobre la condición del mismo por lo que su análisis permitirá identificar COVs y determinar el grado de degradación del papel para ayudar a optimizar su preservación.
Recordemos que los métodos convencionales para analizar el estado de libros antiguos incluyen cortar trozos del documento para estudiarlos en laboratorios tradicionales con lo que se daña al objeto en estudio.
Hay que “aguzar el olfato”








