
Antiguía del viajero
Para mis últimas vacaciones, en un apacible pueblo costeño de Buenos Aires, decidí llevar conmigo el libro El arte de viajar (2002, Taurus), del filósofo Alain de Botton nacido en 1969 en Suiza y afincado en Londres.
Apenas recibí el libro, que fue un regalo de cumpleaños, me asombré por el subtítulo: Cómo ser feliz viajando, el cual me provocó cierto temor a encontrarme frente a una obra del género autoayuda. Pero por aquella costumbre que tengo de leer en los ensayos el final antes de internarme en los comienzos, llegué al capítulo “Hábitos” que cierra el libro y que está dedicado al francés Xavier de Maistre, quien en pleno siglo XVIII emprendió un itinerario “único y revelador” que testimonió en Viaje alrededor de mi cuarto: un libro antiviajes y antiexotismo, que le sirve a Botton para analizar en su propia obra la “a veces” estéril búsqueda de la felicidad que encierra el viaje.
Es que en El arte de viajar, especie de antiguía para el viajero, De Botton nos alerta respecto a que la mejor maneja de viajar es hacerlo sin crearse falsas ilusiones, puesto que lo que uno busca generalmente nunca lo encuentra. Así, el viaje revela un problema complejo del hombre: el de la persecución de la felicidad y la dinámica de esa búsqueda, con todo su ardor y con todas sus paradojas. Y además nos enfrenta al encuentro más íntimo con nosotros mismos, puesto que nos libra del ámbito doméstico que “nos mantiene amarrados a la persona que somos en la vida cotidiana, pero que bien puede no corresponderse con nuestra propia esencia”. Leer más…




