Corría julio de 1923 y recién comenzaban los Sanfermines, cuando quien sería uno de los mayores exponentes de la literatura universal llegó a la ciudad de Pamplona. Ésta sería la primera ocasión en que Ernest Hemingway vivenciaría la alegría de la fiesta popular navarra, corriendo delante de los toros y bebiendo con los pamplonicas.
La experiencia de este viaje por España caló tan hondo en el escritor, que incluso insipiró su primera novela de importancia: Fiesta (The Sun Also Rises, 1927), cuyos personajes se dirigen a Pamplona y en la que se describen con gran detalle los Sanfermines.
Así comenzó el vínculo infranqueable entre Hemingway y Pamplona, en cuyo honor, frente a la Plaza de Toros de la ciudad, puede leerse la siguiente inscripción: “A Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo descubrir y propagar. La Ciudad de Pamplona, San Fermín, 1968″. Es que si hoy tantos turistas internacionales acuden a la capital de Navarra para conocer su mayor celebración, es, en gran parte, por la difusión que Hemingway les otorgó a los Sanfermines, a los cuales regresaría en 8 ocasiones más, la última de ellas en 1959, dos años antes de morir. Leer más…





