Y las cosas cambian…
Resulta que de un tiempo a esta parte se ha comenzado a usar el libro electrónico. También conocido como e-book, eBook, ecolibro o libro digital. Sigue siendo un libro pero en versión electrónica o digital.
Como todo, tiene sus ventajas y desventajas. Entre las ventajas destaca que estos libros no consumen papel. Los ecologistas están más que felices porque también se pretende que la prensa digitalice sus diarios y periódicos a muy corto plazo.
Por ahora su mayor desventaja es el precio. Uno de los factores que determinan su alto costo es la propiedad intelectual pues los gobiernos gravan estos aparatos con un porcentaje bastante considerable.
Y el hecho de ser una novedad también influye. Dentro de un tiempo, cuando ya esté impuesto su uso, bajarán los precios como ha sucedido siempre que se lanza algo nuevo al mercado.
Ya no tendrás que pasar páginas tomándolas desde el ángulo superior, con cuidado de no doblarlas; ahora sólo se trata de presionar unos botones de avance y retroceso. Algunos vienen dentro de una especie de maletín de cuero con todos los “accesorios”: cable USB, auriculares y un manual de instrucciones en… ¡papel!, hirónico, ¿no?
Pero… ¿dónde queda ese inconfundible “olor a libro”, las coloridas bibliotecas llenas de nuestros libros preferidos, esos que guardan flores secas y marcapáginas llenos de notas y recuerdos?
En fin, habrá que adaptarse a los cambios que los tiempos imponen… o no





