Tal como sucede con el automóvil, el teléfono o el telégrafo, no se puede hablar de una sola persona como “inventora” de la máquina de escribir. Fueron varios los que aportaron diferentes ideas hasta llegar a fabricar las primeras máquinas de escribir que pudieran comercializarse. Se habla de este artefacto desde 1714, año en que Henry Mill patentó una máquina bastante parecida a una máquina de escribir.
En 1808 Pellegrino Turri, quien también inventó el papel carbonatado, fabricó una máquina de escribir pero no tuvo éxito de comercialización.
Al «tipógrafo» inventado en 1829 por William Austin Burt se lo suele nombrar como la primera máquina de escribir pero tampoco se llegó a lanzar al mercado. Esta máquina tenía un dial en lugar de una tecla separada para cada letra por lo que fue llamada «máquina de escribir de índice»
Entre las muchas patentes de máquinas de escribir que se registraron entre 1829 y 1870 en Europa y América se encuentra la presentada por Charles Thurber —en 1843— que fuera de mucha ayuda para los ciegos.
Cembalo scrivano

Cembalo scrivano
También los italianos incursionaron en la fabricación de la máquina de escribir. En 1855 Giuseppe Ravizza creó la Cembalo scrivano o macchina da scrivere a tasti, bastante parecida a las que conocemos ya que permitía ver lo que se escribía a medida que se iba tecleando la palabra.
En Brasil, en 1861 el padre Francisco João de Azevedo fabricó su propia máquina de escribir usando madera y cuchillos. Su invento le valió una medalla de oro otorgada por el entonces emperador de Brasil, Pedro I. Es por ello que en este país sudamericano se lo considera a Azevedo como el inventor de la máquina de escribir.
Bola de escribir

Bola de escribir
Pero la primera máquina de escribir que llegó a venderse en el mercado fue la “bola de escribir“, inventada por el reverendo danés Rasmus Malling-Hansen, en 1865. El éxito que esta máquina tuvo en Europa fue tal que se siguió usando en algunas oficinas de Londres hasta 1909.
Sin embargo, la primera máquina de escribir con éxito comercial fue la inventada por Christopher Sholes, en 1868, quien le vendiera la patente a Densmore and Yost, y que finalmente llegó a manos de E. Remington and Sons, los famosos fabricantes de máquinas de coser.
El 1 de mayo de 1872 Remington empezó la producción de su primera máquina de escribir.
En 1873 Remington lanzó su modelo de máquina de escribir industrial, montado sobre una máquina de coser estándar. Para retroceder el carro se debía accionar un pedal como el de las máquinas de coser. Nunca llegó al mercado debido a sus grandes dimensiones. Además, la escritura sólo se podía hacer en mayúsculas y la persona que tipeaba no podía ver lo que hacía.
Pero gracias a la idea de Sholes, Remington y otras empresas del ramo fueron superando inconvenientes hasta lograr una máquina de escribir mecánica muy similar a la que conocemos hoy.
Interesante la historia de esta gran amiga de los libros
El papel carbón de Pellegrino Turri, en cambio, fue creado por otros motivos.



